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domingo, 3 de febrero de 2008

Diseccionando al Racing de Marcelino

Si queremos empezar haciendo honor al título del novato blog y hablar de fútbol y ciencia de manera conjunta (sabiendo los matices que conllevan estas dos palabras en una misma frase) nada mejor que hacerlo con el equipo más trabajado de la Liga española. El arte de lo sencillo. Eso es el Racing de Santander, un equipo dirigido por un joven y brillantísimo entrenador; Marcelino García Toral.
El conjunto cantabro juega con un 4-4-2 de las cuales, las dos primeras líneas, ambas de cuatro hombres juegan por detrás del balón, basculando de manera simétrica y ocupando el espacio de la manera más racional posible. Además, no se le puede considerar un equipo que juegue en zona sino que ejerce el pressing zonal. La diferencia es que cualquier entrenador trabajador, sin ser muy brillante puede pensar una forma correcta de bascular. Algo más difícil es que luego tu equipo lo hago a tu imagen y semejanza, pero a veces (las más, de forma aburrida mediante repeticiones exactas en los entrenamientos) es factible conseguirlo. Lo complicado es saber diseñar el juego. Las situaciones no se dan, se buscan. Crear el momento y saber como actuar en ellos. Mediante entrenamientos, llegar al partido con ventaja sabiendo las situaciones que se van a dar y los modos para solucionarlos.
Me llevaría una entrada distinta hablar sobre el mal uso de los entrenamientos por parte de los entrenadores. Calentamientos con más volumen que intensidad, largas series de trote cochinero, entrenamiento de gestos técnicos básicos en estático y no en situación real (disparos, pases, etc), posesiones en grandes dimensiones como parte principal del entrenamiento. Tal que la táctica forma parte del final de la semana, trabajada a un 10% y estudiando solo las basculaciones y el posicionamiento del equipo en estático. Se tiene (y de esa manera lo es) como una parte aburrida del fútbol. La táctica lo es todo, es la teoría más práctica existente. Es un saque de banda, un saque de puerta, un robo de balón o una perdida en medio campo. Es el aquí y ahora. La forma de actuar de un equipo, la manera de que once sean uno. Las situaciones del partido al fin y al cabo.
Y nadie mejor que Marcelino controla eso en la liga española; todo ello voy a intentar diseccionar tomando como referencia el Racing - Zaragoza del otro día en el Sardinero con empate a dos.

El Racing salió con un 4-4-2. Coltorti en la porteria por la baja de Toño. No habituales también el lateral derecho Sergio Sánchez y de central izquierdo Navas. Ambos apoyados por un defensa en mayúsculas: Garay y por un lateral en decadencia cuya carrera deportiva estaría muerta de no haberse topado con Marcelino (Luis Fernández). En el centro del campo Duscher de mediocentro posicional y de todoterreno el renacido y gran futbolista Colsa. Estos, siempre ayudados por dos interiores que eran P.Álvarez y Jorge López, aquel día en la izquierda. En la punta de ataque Smolarek y el canterano Bolado.
Viendo el once salta a la vista que Marcelino apostó (poco habitual en él) por las rotaciones. La causa es el partido de copa que había tres días después.
Su rival, el Zaragoza salió con un 4-4-2 también. Cesar de portero, una defensa con Juanfran y Diogo en los laterales y Pavón y Sergio en el centro. Zapater y Luccion en medio campo ayudados por Gabi y con Oscar de teórico extremo izquiero. Arriba, la polvora: Milito&Oliveira.

La primera no casualidad del partido nace en el tempranero gol del Racing. En el minuto 4 de partido y con el balón en posesión del Zaragoza se roba un balón en tres cuartos de campo con las dos líneas de cuatro muy juntas formando un embudo imposible para el ataque de rival y atrayendo a los contrarios a una zona imposible. Y sin embargo, una vez robas el balón tiene fácil solución. Equipo desordenado y tus laterales se abren sin tener que mirar atrás. Haces el campo ancho en una décima de segundo. Un ejemplo del estudio de la transición (en este caso defensa-ataque) y su importancia en el fútbol. Una máxima es que sin balón hay que hacer el campo pequeño y con el, abrirlo. A la velocidad que lo hagas depende la calidad de tus contragolpes y la forma de evitar los ajenos.
Tan estudiado tiene eso el Racing que el interior atrae al rival a la zona central para dar un balón al espacio al lateral. Éste conduce sin tener que mirar atrás ya que la línea no se descompone en absoluto (el interior pasa a ser lateral y el lateral conduce como interior). El contrario desordenado y tu equipo con dos puntas por delante del balón. Los dos centrales del rival obligados a marcar al hombr (2x2 y posesión). Caida a banda del punta y peligro. De libro. Tan de libro que la jugada la hace un falso lateral escaso de técnica-velocidad ofensiva (S. Sánchez) y Bolado, autor del gol.
Acabó en gol y no hubiera pasado nada de no haber sido así. Si la pierde Sánchez mientras subía el equipo sigue basculando con cuatro defensas (el interior de lateral) y los otros tres componentes del centro del campo. Si la pierde Bolado mientras Sánchez ya subía a zona de remate. Al estar en banda, diagonal hacia dentro y otra vez dos líneas de cuatro con Álvarez, el interior, de lateral y Bolado, el delantero, de interior. Y eso teniendo a Sergio, lateral, fuera de la jugada. Un sistema rotativo nunca visto en la élite en la cual es sencillo ver como el mediocentro defensivo hace de falso lateral cuando estos suben ¡y sin embargo dejan así la zona del centro vacía!

Avanzado el partido, se ve claro que el Racing no renuncia al balón. Ni mucho menos, pero es increible la inteligencia y el sentido táctico que tienen hasta cuando poseen el esférico. Los defensas tocan con tranquilidad el balón en busca de un hueco. Abren el campo de manera que hacen más sencilla la fluidez de balón pero nunca, y ésta es una máxima de Marcelino, conducen la pelota. Eso está prohibido tanto para la defensa como para el mediocentro posicional de turno. En un ataque estático el defensa nunca puede conducir la pelota, lo que por cierto hacen el 99% de los defensas no conscientes de sus limitaciones. Si conduces es porque no ves una vía clara y lo que haces es perder la posición. Nunca verán a Cannavaro o Garay conducir una pelota hasta mediocampo. Sin embargo sí a Ramos. Un defensa son muchas cosas y esos detalles que no se ven son goles en contra. El defensa que saca bien el balón es el que controla y pasa, controla y pasa y no el que conduce dejando un espacio libre.
Cuando el Racing es atacado a base de pelotazos, la defensa que juega en una falsa línea (los laterales algo escalonados para ganar metros, pero sin dejar distancia entre el central y ellos mismos), uno de los centrales ataca el balón y rápidamente los otros tres se cierran en diagonal para evitar la peinada del delantero o prevenir un mal despeje.
Luego, cuando el balón lo reciben los extremos rivales, el Racing se caracteriza por su gran superioridad en la zona del balón. Ayudas constantes e intensidad. Si el extremo se fía, en un momento tiene al interior + el mediocentro al acecho, con el lateral tapando la salida más el central de esa banda. Luego, el otro central y el lateral de la banda contraria más su respectivo interior cierran la zona de remate. El otro mediocentro se queda en la zona de rechace.
El Racing no deja situaciones de 1x1 sin balón porque esos dejar situaciones a la casualidad. En un 1x1 siempre se puede llevar el balón el contrario y desajustar el entramado defensivo.

La presión del equipo cuando los medios del Zaragoza llevaban el balón también es novedosa y destaca por ir a atacar el balón y no resguardarse. Esa es la diferencia entre jugar en zona y jugar con pressing zonal.
Los interiores se cierran y entonces un mediocentro sale al poseedor de balón. En ningún caso ese jugador se está vendiendo porque tiene por detrás un 4+3. La línea de defensas con los laterales escalonados para ocupar racionalmente las bandas, ya que los interiores ayudan al mediocentro posicional. Y aun así, tienes a un jugador yendo a presionar la salida del balon y si roba consiguiendo por el centro un 3x2 gracias a que dejas a dos puntas con sus dos defensas. Si es el interior rival el que recibe el balón, el interior del Racing va fuerte al poseedor del balón, con un mediocentro cerca de la jugada por el centro y el lateral cerca de la jugada por la banda. El otro mediocentro escalonado por detrás y el interior de la banda contraria cerrando. Y así también la defensa.

Si la posesión de balón pertenece a los defensas contrarios, el Racing tiene dos formas de defender. Si los puntas rivales son altos y corpulentos el equipo saca la defensa. La adelanta unos metros y el equipo bascula de forma más exagerada hacia el lado del balón. Su línea de mediocentros se clava en la línea de medios del rival para dar metros a la defensa que juega junta y cerca del centro del campo, marcando la línea del fuera de juego y alejando a los altos de su zona de influencia: el área.
Si por el contrario (como pasó contra el Zaragoza) el rival tiene jugadores habilidosos, el conjunto cantabro se cubre en salud. Las líneas siguen muy juntas, pero con el culo algo más atrás buscando lo contrario que antes. No dejando contragolpear al rival. El primero en tapar la salida es el punta que hace de enganche y cierra la salida con el pivote que va a recibir al que da algo de metros si va hacia atrás y los mediocentros del Racing dejan un metro a los del Zaragoza. Un metro. Cuando el balón llega a la zona de medios, entonces es cuando el Racing hace el 4+3+1 al pressing. Uno sale al poseedor del balón y los otros cierran. La clave es la falsa libertad que tienen los cuatro mediocampistas rivales que prácticamente nunca pueden jugar de manera vertical y de cara a porteria contraria ya que hay hasta ocho jugadores del Racing por detrás del balón. La presión entonces, cuando es contra equipos que pueden sacar provecho del contragolpe, empieza en campo propio y no antes.

Por último, otro detalle del diseño de las situaciones por parte de Marcelino es el perfecto entendimiento entre sus laterales y sus centrales. Juegan juntos, pero escalonados para ganar metros. Jugar escalonado tiene el riesgo de que el central salga de su posición para seguir al punta que hace un arrastre a banda. Algo que rompe a equipos de la altura del Barça no llega a problema menor para Marcelino. El central sigue al punta a banda y el lateral en vez de seguir la carrera por detrás persiguiendo al delantero, traza una sencilla diagonal y se coloca detrás del central, a una distancia prudente por si consiguen zafarse del primer defensa estar en la cobertura y poder despejar. La línea de cuatro no varía en absoluto solo que el central es ahora lateral y el lateral ocupa su posición.
Otro ejemplo más del sistema rotativo por parte del Racing.

No es de extrañar por tanto que el Racing no reciba apenas goles en jugadas de posesión. Para marcarle tienes que hacerte valer de la estrategia, las jugadas a balón parado o los fallos individuales del portero, por ejemplo.